Tacones, dolor y gloria

#KuToo, la etiqueta que está levantando a las mujeres en contra de los y la de sus articulaciones.

Mezclas  kuts (zapato, en japonés) y kutsuu (dolor) y de repente aparece una nueva etiqueta que está dando la vuelta al mundo: #KuToo para decir basta a la tiranía del tacón o taconazo. La idea de este hastag se le ocurrió a una actriz japonesa Yumi Ishikawa que tuiteó a finales de enero el horror que le suponía llevar tacones a diario. “Espero que algún día las mujeres podamos liberarnos de la costumbre de tener que llevar tacones al trabajo”. Y como suelen ocurrir con estas cosas, estos tuits se ven, se comparten, se hacen virales y se monta esta nueva etiqueta con la idea tan real de “viva la comodidad”. ¡Fuera los corsés impuestos!  

Pues sí, basta ya de ir encaramadas a unos zancos para lucir palmito o para que luzcan “mejor” nuestras piernas (¿en zapato bajo y sensato lucen peor? o para que el garrulo de turno nos mire bien el culo.

¿No os da pena/cabreo ver a estas modelos caerse y volverse a caer en mitad de la pasarela? No creo que de esta manera se valore bien el vestido que lleva; en lo que se fijan los espectadores es en sus pies y en sus caídas. Más de una se habrá hecho un esguince de tobillo o algo peor.

Y no por ir con tacones vamos más elegantes. De hecho, algunas actrices ya se han apeado de los tacones: Julia Roberts durante el Festival de Cannes de hace dos o tres años se quitó en algún momento sus y dejó bien visibles sus pies en un afán por hacer notar su rebelión contra los tacones.

tacones

“La utilización de tacón alto, lo que hace es cambiar la línea de carga y la focaliza en la cabeza de los metatarsianos (parte anterior de la planta del pie). Esto provoca un sufrimiento en la zona posterior de la pantorrilla al obligar a estar de puntillas constantemente, dando lugar a un acortamiento de la cadena muscular posterior de los miembros inferiores que repercute en la sobrecarga de la zona lumbar. Esta posición de inestabilidad da lugar a un trabajo excesivo del cuadriceps, con repercusión en el tendón rotuliano. Por último, la modificación en la línea de carga puede afectar a las articulaciones del miembro inferior”, explica Sara Cerrolaza, fisioterapeuta en Fisioserv, centro de fisioterapia a domicilio.

Por otro lado, nos explica Manuel Rozalén, director de Fisioserv, “hay que tener en cuenta también el ángulo de inclinación del pie, ya que para igual altura de tacón, los números más pequeños de deberán inclinar más el pie y por tanto sufrirán en mayor grado los efectos nocivos del tacón inadecuado que como hemos podido comprobar no solo se centran en el pie sino que va a afectar también el tobillo, rodilla, pierna, cadera, columna y a la marcha“.

tacones

Luis XIV de Francia.

El origen de estos corsés para pies lo encontramos en el siglo XV cuando el uso de los estribos para manejar las caballerizas hacía necesario que el pie encajara en el estribo durante las maniobras con caballos. Y de ahí, a Catalina de Meddici, que le moló la idea y se calzó unos tacones para su enlace con Enrique II de Francia en 1533. Y hasta ahora, que parece que hay que ponerse tacones porque si no no vas elegante, a la moda o, dicen, que te sienta peor el traje.

Lo peor de todo es la imposición de muchas empresas que obligan a sus empleadas a trabajar toda su jornada laboral subida a unos tacones. ¿Por qué? ¿En dónde se dice que para trabajar hay que ir incómoda, con dolor de pies y sufriendo? Se sobreentiende que lo que enfada es la imposición a ponerse tacones no a llevarlos quien lo desee. Que quede claro.

Silueta Mujeres Tacones

Tampoco nos vayamos al lado opuesto y nos calcemos siempre zapatos absolutamente planos porque también dan problemas. “El tacón más adecuado para una persona adulta es de aproximadamente 2 cm, por ser la altura de tacón que permite un mejor reparto de la presión entre el antepié y el retropié. Tacones de más de 4 a 4,5 cm de altura están totalmente contraindicados”, concluye Manuel Rozalén.  

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Fotos: Mascaró & Pretty Ballerinas

Que me perdonen los puristas de la moda, pero no hace falta llevar stilettos para ir elegante. Una mujer que camina sintiéndose y andando con garbo, aunque no lleve tacones irá más elegante que otra con un zapato muy alto y con cara de dolor.

Nada mejor que ir por la vida segura de una misma sin hacer caso a los esterotipos impuestos. Ve como te guste y sé feliz.

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